dijous, 15 de desembre de 2011

Una aposta per la Gent Gran

El director de Asfa21 Servicios sociales - Barcelona, ubicada en el carrer Galileo, ha enviat aquesta col·laboració que passem a publicar:

El Sr. Antonio es mayor, se acerca a los 80 años y vive solo. Su hijo le viene a visitar a menudo y hoy aprovecha para encargarle la compra por internet. El Sr. Antonio le hace algunas preguntas mientras teclea, pero su hijo tiene prisa, ha de coger un avión; además papá, tú has de descansar y no preocuparte de estas cosas.


Sale a dar un corto paseo. Cierta inestabilidad en una rodilla le impide ir más lejos. Aficionado a la botánica, recuerda cuando pasaba horas censando y catalogando todos los árboles del barrio y el parque cercano. Ahora tiene miedo de caerse, o de desorientarse.

Nuestros mayores viven limitados, en mayor o menor medida, por diversos factores condicionantes, de tipo social, psicológicos ó puramente biológicos. Entre los primeros se encuentra lo que se ha dado en llamar edadismo: la opinión popular tiende a infravalorar las capacidades de las personas mayores y , lo que es peor, estas asumen en parte esta opinión popular y acaban por aceptar unas limitaciones que van más allá del deterioro cognitivo impuesto por la edad.

En el campo psicológico, la progresiva reducción de responsabilidades y la pérdida de actividades y relaciones gratificantes, así como la dependencia de otras personas para realizar actividades de la vida diaria pueden conducir a una sensación de falta de “sentido” de la existencia.

Por último, existen limitaciones fisiológicas objetivas, que los médicos determinan con precisión y a las cuales no hay más remedio que adaptarse.

Respecto a los factores sociales y psicológicos, creemos que una actitud unitaria y decidida por parte de médicos, personal sanitario, cuidadores y familiares podría mejorar sustancialmente la calidad de vida de muchas personas de edad. Esta actitud consistiría en combatir las ideas preconcebidas acerca de las limitaciones físicas y mentales de la edad y fomentar actividades que mejoren la autoestima de los mayores y den valor a su sabiduría, constancia, experiencia, paciencia, tiempo, etc …frente a los valores “jóvenes” predominantes, evitando que caigan en una dependencia mayor o prematura respecto a la que es fisiológicamente inevitable.

Nos parece que vale la pena intentarlo.

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